
Regreso
Entre el 24 de mayo y el 2 de junio pasados tuvo lugar en Madrid el Primer Salón del Automóvil. En realidad, se trataba del segundo evento de estas características que se celebraba en la capital, pero del primero -ocurrido en 1907- ya pocos se acuerdan.
La filosofía básica de este salón madrileño fue su eminente comercialidad. Los auténticos protagonistas de la muestra -por encima de los propios vehículos- fueron los visitantes. Ellos han hecho de este certamen un territorio abierto, una especie de mercado multitudinario, donde era factible poner en práctica la famosa fórmula publicitaria del: "Busque, compare, y si encuentra algo mejor...". Pero no todos los compradores potenciales que pasaron por el Salón del Automóvil terminaron con un coche nuevo en la puerta de su casa. Muchas de las miles de personas que visitaron el recinto sólo miraron y ejercitaron su imaginación. El coche soñado estaba allí delante, al alcance de la mano, pero sabían que nunca -salvo milagroso toque de la diosa Fortuna- sería suyo.
Aún así, la mayoría regresaron a sus hogares con una sonrisa pegada a los labios y la mente nublada por fantásticos e inalcanzables coches.
Estos fueron, por orden alfabético, las marcas y modelos de automóviles que más sueños robaron:
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| Alfa Romeo | Citröen | Daewoo |
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| Ferrari | Ford | Mercedes-Benz |
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| Opel | Renault | Rolls-Royce / Bentley |
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| Rover | Seat | VolksWagen |
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| Volvo |